La importancia del lenguaje corporal en los eventos

A menudo escuchamos hablar sobre la importancia del lenguaje corporal, tanto en el ámbito laboral como en la vida privada. En el terreno de los eventos y en el mundo de las azafatas/os es un aspecto especialmente relevante dada la información que nuestras posturas transmiten sobre nosotros mismos estando de cara al público. Sin embargo, pocas son las personas capaces de controlar lo que sus gestos expresan sin delatar sus sentimientos en situaciones de estrés, cansancio, aburrimiento o nervios como puede ser una entrevista de trabajo, un congreso u otro tipo de evento.

Constantemente expresamos y recibimos información corporal de forma totalmente inconsciente; y de forma también inconsciente emitimos juicios sobre lo que expresa la postura corporal de las personas que nos rodean. Es por ello, que una azafata/o ha de ser totalmente consciente de su lenguaje corporal y de lo que su imagen está transmitiendo cuando se encuentra de cara al público, activa o inactivamente. Contando con sólo días o incluso horas para poder lucirnos ante un cliente y un público fugaz, es básico asumir que «no hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión».

 

Los 9 errores en cuanto a lenguaje corporal que debe evitar toda azafata/o de eventos

Hay ciertas tendencias corporales negativas que destrozarán tu imagen como azafata por muy bien que realices tu trabajo. Prestar atención a tus conductas involuntarias e intentar corregirlas, es tarea fundamental de cualquier buena azafata.

Aquí analizamos los 9 principales errores en cuanto a lenguaje corporal que debe evitar toda azafata de eventos:

  1. Cruzar los brazos. Es una de las tendencias involuntarias más frecuentes. Es muy visible y transmite aburrimiento e indiferencia. Es una manía que cuesta eliminar, y que hay que sustituir por brazos estirados y manos entrelazadas por delante o por detrás del cuerpo.
  2. Apoyarse en la pared, en un stand, o ladear la cadera son síntomas de cansancio y de dolor de pies. Todos hemos visto a esa azafata/o inquieta/o que no se esfuerza en mantenerse erguida/o. Cuando se trabaja de pie, es importante encontrar movimientos sutiles que nos ayuden a estirarnos y a relajar la postura de forma discreta.
  3. Beber agua. Aún siendo uno de los actos más naturales del ser humano, la manera en que una persona bebe agua dice mucho sobre su profesionalidad y marca una diferencia muy sutil que pocos saben ver. Es siempre mejor hacerlo discretamente, girándonos y dejando la botella en un lugar poco visible.
  4. Bostezar: Éste es  más evidente. Mostrar síntomas de cansancio o aburrimiento, contagiará esos sentimientos a las personas que nos rodean. Duerme bien y desayuna fuerte con un buen café antes de empezar tu jornada. ¡Nadie quiere ver si necesitas ir al dentista!
  5. Mostrarse demasiado serio. Todos sabemos empezar un evento con buen humor, lo complicado es mantenerlo a medida que van pasando las horas o los días. A menudo el tedio puede volver nuestra expresión facial de descanso excesivamente seria y puede transmitir ausencia de amabilidad. Es importante mantener una media sonrisa incluso en periodos de inactividad para resultar más cercanos y accesibles.
  6. Charlar con los compañeros. Todos hemos sentido esa tentación de hablar con la persona más cercana a nosotros. A veces es inevitable… Sin embargo, se puede hacer si se hace bien. Charlar de forma discreta no quedará mal si se hace manteniendo una postura erguida, mirando al frente, sin gesticular demasiado y sin quitar importancia a lo que sucede a nuestro alrededor. El asistente al evento debe sentirse invitado a dirigirse a nosotros y hacernos consultas sin tener que traspasar una barrera. No quites la vista del frente ni dejes de mirar si alguien te necesita.
  7. Llevarse las manos a la boca, morderse las uñas, tocarse el pelo,…todo esto mejor en el baño.
  8. Sentarse de manera incorrecta. El momento en que podemos sentarnos es una oportunidad perfecta para demostrar que sentados también podemos lucirnos. Es importante mantener una postura erguida, elegante y manos a la vista . La persona que trabaja en un evento puede sentarse, pero debe estar atenta a lo que sucede a su alrededor y no dudar en levantarse al más mínimo movimiento en el momento que pueda ser de utilidad, ya sea para abrir una puerta, ayudar a ubicar a algún rezagado en la sala, acompañar cuando no hay luz, reponer una botella de agua vacía, etc.
  9. Emplear un tono de voz incorrecto. Muchas veces, se encuentra entre las funciones de nuestro personal, dar pautas o movilizar a grupos de personas. Es esencial encontrar el punto medio en tu tono de voz para transmitir la información de forma autoritaria pero amable. Siempre será de ayuda que la directriz vaya acompañada de un gesto suave, tanto facial como corporal.

 

Lo creamos o no, y fuera totalmente de cánones superficiales, la imagen y lenguaje corporal de una persona que trabaja en eventos/congresos son aspectos básicos para el buen funcionamiento de cualquier evento. A pesar de que las azafatas/os a veces jueguen un papel casi invisible en los eventos, como dijo Peter Drucker, «lo más importante de la comunicación es escuchar lo que no se dice», y quien es capaz de comunicar valores sin decir una sola palabra, muestra tras de sí una gran azafata/o y una gran profesional.

 

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